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MISTERIO MEDIEVAL



LA ABADÍA DEL CRIMEN

«El nombre de la rosa» la famosa novela, y posterior película, de Umberto Eco ha sido la base de inspiración para esta maravillosa y galardonada videoaventura que desarrolla todos los acontecimientos que ocurrieron en aquella misteriosa abadía. Guillermo de Occam, nuestro protagonista, monje franciscano perseguido durante mucho tiempo por la Inquisición por su defensa de la razón, llega a una abadía benedictina para mantener una reunión con altos jerarcas de la Iglesia. Pero su llegada a la abadía coincide con un misterioso asunto de desapariciones y crímenes. La reunión tenía como fin aclarar determinadas posturas clericales para intentar, si fuera posible, la unificación de criterios. Fray Guillermo acompañado de Adso, su novicio, llegó a la abadía una semana antes del congreso, sin imaginarse lo que allí le esperaba. Habían acaecido unos sucesos que revolucionaron la abadía y sus habitantes: un monje había aparecido muerto en sospechosas circunstancias. Tu misión será conseguir que Fray Guillermo descubra el misterio antes de la llegada de los demás asistentes al congreso teológico, para lo que deberás poner a punto toda tu perspicacia detectivesca y un mucho de habilidad.
Por si os sirve de ayuda, hemos descubierto un pergamino que narra todos los hechos que sucedieron en aquella espeluznante semana.

PRIMER DÍA

A la hora nona, Guillermo y Adso llegan a la abadía, donde son recibidos por el Abad, que les narra los sucesos acaecidos. A la hora de vísperas, nuestros protagonistas asisten a los oficios y observan asombrados como uno de los monjes llega por detrás del altar, tras haberle visto aparecer en la cocina.

SEGUNDO DÍA

Por la noche, cuando descansa en su celda, alguien le roba a Guillermo, sus lentes, lentes que había de recuperar días después. A la hora prima se produce otro misterioso acontecimiento: aparece el cadáver de Berengario, uno de los mejores traductores de la abadía. Más tarde, a la hora tercia, Guillermo y Adso recorren la abadía memorizando gran parte de las localizaciones y alcanzando el «scriptorium» donde pueden robar la llave del pasadizo secreto de la biblioteca tras un descuido del ayudante del bibliotecario. También observan un libro y un pergamino que no pueden alcanzar por estar custodiados por dicho personaje. Hora sexta. es decir, hora de comer en la que los protagonistas deben ocupar los asientos que tienen asignados. Tras este acto, descubren el pasadizo que hay entre la cocina y la capilla, explicando así la aparición del monje por detrás del altar que ocurrió el primer día.

TERCER DÍA

Por la noche, Guillermo y Adso abandonan sus celdas y se dirigen al pasadizo, desde el cual acceden a la biblioteca justo en el momento en que un encapuchado roba el libro dejando el manuscrito anteriormente citado, manuscrito que Guillermo no puede leer por carecer de sus lentes. Por la mañana, a la hora prima, cuando se dirigen a la capilla, el abad les comunica la desaparición del ayudante del bibliotecario, complicándose aún más el desarrollo de la aventura. A la hora tercia, el abad les presenta a Jorge, un venerable anciano, que achaca la culpa de todo lo sucedido a la presencia del anticristo en la abadía. A la hora nona, Guillermo y su discípulo se dirigen a la cocina, donde podrán coger una lámpara de aceite, de vital importancia para la excursión nocturna que tiene planeada Guillermo.

CUARTO DÍA

Por la noche deciden investigar el laberinto que hay en la biblioteca y, aunque no encuentran nada, consiguen orientarse un poco. A la hora prima, el abad les comunica que se ha encontrado el cadáver del desaparecido, así como su idea de encargar la investigación a Bernardo Güi, inquisidor papista de fatales recuerdos para Guillermo que ya se enfrentó a él en una ocasión. Aún con este inconveniente, Guillermo decide continuar al investigación por su cuenta. A la hora tercia, el padre herbolario les desvela sus descubrimientos en la autopsia practicada al ayudante del bibliotecario, destacando de su informe la aparición de unas misteriosas manchas en la lengua y en los dedos. A la hora nona llega Bernardo Güi, quien confisca el pergamino que Guillermo tenía en su pacer, para desesperación te este.

QUINTO DIA

Por la noche pueden recoger la llave del abad, que éste había olvidado encima del altar de la capilla. A la hora prima, el padre herbolario les confiesa haber encontrado un extraño libro en su habitación, sin duda dejado por el encapuchado de la primera noche. Al escuchar esta revelación, en la hora tercia, el bibliotecario, mientras que Guillermo es entretenido por el abad, sigue al padre herbolario y lo asesina en su habitación, encerrándole dentro. A la hora nona y, al no aparecer el padre herbolario, el abad pide a Guillermo que le acompañe a
buscarle y encuentran su cadáver. Mientras tanto, el bibliotecario aprovecha la ocasión para devolver el libro a la habitación secreta donde debía estar. A la hora de vísperas, nuestro asesino decide ojear el libro. Moribundo consigue llegar a la capilla donde tras soltar las lentes y la llave robada, murmura unas extrañas palabras y muere.

SEXTO DÍA

Por la noche Guillermo y Adso deciden continuar sus pesquisas y encuentran las lentes en el torreón noroeste del laberinto y la llave perdida. A la hora tercia y, utilizando la llave, Guillermo consigue entrar en la habitación del herbolario donde coge unos guantes, que le harían falta más adelante. A la hora nona utilizando la llave que
el abad había olvidado, consiguen alcanzar su celda donde recuperan el pergamino que da la clave para acceder a la habitación secreta del laberinto.

SEPTIMO DÍA

Por la noche, con la lámpara, Guillermo y Adso se dirigen a la habitación secreta, donde encuentran un espejo y la siguiente frase encima «Quatuor Signi». Según el manuscrito, hay que pulsar las letras Q y R tras lo cual desaparece el espejo, encuentran al venerable Jorge, al libro y se desvela todo el misterio, aunque con consecuencias inevitablemente trágicas.